Originalmente esperaba ir compartiendo las entradas en un
orden cronológico, sin embargo tendré que brincarme los doce borradores que
tengo pendientes antes de esta publicación, pues hoy no sólo es una narrativa
plana e informativa, sino que lleva un tono fuertemente emocional, y las
emociones deben vivirse y compartirse cuando están flor de piel, y es lo que pretendo hacer
mediante estas letras, compartir esta sensación que me invade esta noche, al
reflexionar los acontecimientos del día.
Antes de explicar los acontecimientos que han sido la
semilla de las sensaciones que han florecido en este momento, quisiera explicar
plantear, porque ellos son importantes, y la razón está estrechamente vinculada
con la definición de quién es “Juanjo”, y la forma más clara de presentarlo es
contando la experiencias precisa a partir de la cuál se ha definido mi objetivo
principal en torno al cuál gira mi vida, he aquí la historia:
Corría por ahí del año 1998 mientras me encontraba
cursando mi cuarto grado de primaria, cuando un día como cualquiera una
compañera del grupo (cuyo nombre no recuerdo) no asistió a clase, entonces, la
maestra Jose (Josefina Chacón Paz) nos informó que no había asistido porque su
abuelita había fallecido. Al principio la noticia pasó casi inadvertida, pero
no tardo mucho antes de que empezara a causar ruido en mi cabeza; y fue a la
hora del recreo que tuve mi primer enfrentamiento con la muerte, o con la idea
de morir, y como era de esperarse en un niño de nueve años, la primer reacción
fue el miedo, así que decidí dejar de pensar en ello y ponerme a jugar con los
amigos. Sin embargo la idea seguía susurrante en mi cabeza, y al llegar a casa
con mi mamá no pude evitar preguntarle sobre la muerte, no recuerdo exactamente
su respuesta, pero sé que entonces sentí aún más miedo, miedo de perder a mi
mamá, pues no podía siquiera imaginar una vida en la que no estuviera ella, ni
ella ni nadie de mis seres queridos, y fue así como la idea del morir se
integró en mi vida, generando un miedo enorme a envejecer, y deseando con toda
mi fuerza, existiera alguna manera de ser inmortal.
Como niño que era, las ideas eran demasiado dinámicas,
así que tan pronto pensaba en tarea, televisión, juegos, amigos o comida, la
noción de mortalidad se veía disminuida, pero existente, como parte de mi
conciencia de la vida. Con el tiempo se hacia recurrente el pensamiento de la
inmortalidad, y el temor a la muerte, y un día de pensar, o tal vez una noche
durante un sueño, comprendí que la inmortalidad era posible, pero no como lo
esperaba, no físicamente, y sin embargo me descubrí de que existían seres
inmortales, como los héroes de la independencia, o de la revolución, los sabios
estoicos, los emperadores romanos, los artistas renacentistas, los científicos
ilustradores, y los ingenieros de la era industrial; y resumí que la manera de
no morir, era vivir por siempre en la memoria de la gente, que sólo así uno
podría existir, que mientras hubiera alguien en el mundo que recordara a algún
otro ser, éste ser no moriría. Y entonces me propuse un objetivo en la vida: “Ser
inmortal a través de la trascendencia personal, vivir por siempre en la memoria
de alguien”; y con este objetivo vino un raciocinio deductivo en el que supuse
que para lograr vivir en la memoria de alguien, no podía pasar desapercibido,
no podía ser sólo una persona más en el mundo, de esas que nacen y mueren cada
día, sino que tendría que hacer sobresaliente, algo que me hiciera merecedor
del recuerdo eterno, y con él de la inmortalidad.
Este fue un pensamiento de adolescencia, ambicioso, tal
vez en demasía, y con el tiempo ha ido madurando, he comprendido que él único
que puede ser realmente inmortal es Dios (con todo respeto a cualquier creencia
religiosa que el lector tenga, esta es sólo mi percepción), así que ya no es un
objetivo que persiga más, sin embargo, sembró la base para mi nuevo objetivo de
vida, el cuál es “Mejorar un poco el mundo, dejando una huella en alguien, que le
motive a querer mejorar el mundo”, que es una especie de efecto en cadena
(similar a la película Cadena de Favores, de donde se nutrió esta idea). Para lograr este objetivo he definido un plan
por etapas que, afortunadamente, ha ido avanzando con fluidez, y he aquí que lo
expongo.
La primera etapa corresponde al reconocimiento de la raíz
del problema, de la cual obtuve como resultado (e insisto esto es un proyecto
personal, no una solución universal, pero es mi granito de arena) que el origen
de la mayoría de los problemas sociales vienen de un error en la escala de valores, que ha sido
desplazada por la indiferencia, la mediocridad, el conformismo y el egoísmo,
cuando nos conformamos con ir a la escuela como un mero requisito o una
obligación, en vez de buscar en ella el conocimiento; cuando podemos aprovecharnos
de alguien más para obtener un beneficio; cuando anteponemos nuestros intereses
individuales a los del bien común; cuando dejamos de pensar en trascender y nos
conformamos con sólo vivir.
La segunda etapa corresponde a la construcción de un
modelo, un símbolo, un ente que sea capaz de reubicar una escala de valores, en
la que se limpien los vicios identificados en la etapa primera, y que tenga la
capacidad de dejar huella en los demás, de invitar, de motivar, de promover, y
un entre que se formó, como mencionaba en el segundo párrafo de esta entrada, a
partir de la definición de “Juanjo”. Fue así que decidí que “Juanjo” tenía que
representar lo opuesto a los vicios sociales ya mencionados, y tenía que
tomarlos por enemigos y combatirlos, así que ante la mediocridad y el
conformismo, el deseo de sobresalir, ante el egoísmo, la solidaridad y la
convivencia, y ante la indiferencia, la acción. Y hoy puedo decir que esta
definición de “Juanjo”, en conjunto con una capacidad de soñar, y el apoyo de
las personas a mi alrededor (familia, amigos, maestros, compañeros, conocidos,
bienhechores y malhechores) es lo que
con el tiempo ha construido cada uno de mis logros, o debo decir, cada uno de
nuestros logros. Y es en esta etapa donde el inicio de mis estudios de
maestría, en el extranjero, con una beca que cubre todos mis gastos, juega un
papel importante, en la construcción de este modelo que busca ir más allá de lo
que siquiera podía imaginar. Sin embargo, consiente estoy de que no todo es
miel sobre hojuelas, y que “Juanjo” existe como un ideal de quién quiero ser,
pero también existe como una persona, como un ser humano presente, y como tal,
tiene defectos, y muchos, y se ha equivocado, y mucho, pero no se rinde, y no
lo hará, seguirá por el camino que se ha trazado.
Quiero mencionar especialmente en esta etapa, la
importancia que ha tenido la imagen de quien fuera como el “Juanjo” que dejó su
huella en mí, esta imagen que encontré en el señor “Don Juanito”, Juan Mendoza
González, mi abuelito, quien vive y vivirá para siempre en mi memoria, y quien
desde siempre, y con más fuerza desde su partida, se ha convertido en mi modelo
a seguir, un modelo que, quienes conocieron, saben será imposible de igualar,
el modelo de esa persona desinteresada, amorosa, entregada, solidaria, amigable,
tierna, sabía, culta, trabajadora, respetada y respetable, honesta, justa, comprometida,
dadivosa, compartida y en resumen un hombre excepcional.
La etapa final de este proyecto de vida, corresponde a la
siembra de la semilla de la conciencia, el cambio, y la mejora, y es
precisamente el inicio de esta etapa el detonante que hoy me lleva a escribir
estas líneas. Pues el día de hoy tuve la oportunidad de comenzar a intentar sembrar
este modelo que invite al cambio, a la superación personal, en pro de la mejora
del mundo. Por la mañana se me dio la ocasión de presentar a las nuevas
generaciones que estudian mi misma carrera, el sin fin de oportunidades que
ofrece el desarrollo de la vida estudiantil universitaria, tanto durante el
transcurso de la misma, como al finalizar las recompensas que se esperan, e
invitarles a, sino concientizarles sobre la importancia de, tomar todas y cada
una de las oportunidades que se presenten, a no temer, a no conformarse, a no
ser indiferentes, ni mediocres, a buscar siempre un poco más, y no por el bien
propio, sino porque a través de ello se genera una conciencia colectiva de que el
mundo debe cambiar y mejorar, y se comienza por mejorarse un mismo, la sociedad
será mucho mejor, en tanto que las personas que la integran sean mejores, y por
ende más humanas y busquen su trascendencia, y agradezco al Director de del
Departamento de Computación (Dr. Jesús Gutiérrez Gómez) porque gracias a él
logré comenzar con esta etapa de mi vida.
Al terminar esta experiencia con los compañeros del Tec,
mientras viajaba de regreso a mi hogar en el camión, tuve un momento de
reflexión, momento que me llevó a regresar a mi escuela preparatoria, Prepa 1 “Lic.
Adolfo López Mateos” de la UAEM, inicialmente con la intención de buscar viejos
rostros conocidos, de aquellos profesores que algún día me vieron pasar por
esas aulas, y de recordar momentos y experiencias inolvidables de esa vida de
adolescente que alguna vez tuve, y que veo un tanto peculiar. Y de pronto, sin
haberlo planeado, me encontraba ahí en esos pasillos por los que había transitado
casi ocho años atrás, y fue entonces que apareció la puerta que me diera acceso
a una segunda oportunidad de transmitir, invitar y sembrar, pues encontré a
aquella profesora que me diera una clase de español (o su equivalente en la prepa) durante el
primer semestre, su nombre es Silvia Leonor Con Gómez, quien al contarle al
tiempo que le agradecía, de las experiencias que había vivido, y de la que
estaba por comenzar, me invitó a platicar (para mí presentar mi modelo definido
en la etapa segunda del plan de vida) sobre estas experiencias con los “chavos”
de sus grupos, y así lo hice, comencé la labor de sembrar e invitar a la
materia prima del futuro de la sociedad, a no caer en los vicios, y en vez de
ello, levantarse y creer, soñar, actuar y conseguir. Sé que hace ocho años,
cuando yo estaba del otro lado, sentado en aquellas butacas, si alguien me
hubiera dicho que hoy sería lo que creo que soy, y que estaría haciendo lo que
pretendo hacer, seguro no lo hubiera creído, peor ahora que lo vivo, quise dar
testimonio de ello, y así, agradecer también a aquella escuela que tanto me
había dado y retribuirle de alguna manera.
Sé que a estas alturas, el lector debe estar ya cansado,
si no es que aburrido, y eso pensando en la posibilidad de que haya llegado
hasta este punto, pero como soy un soñador, creeré que todo esto puede
representar en sí una forma de realizarme y cumplir mi plan de vida así que no
me detendré, pero cerraré esta entrada en un par de párrafos más.
Hoy por la noche, mientras cenaba con mi familia, y les
compartía mis experiencias del día de hoy, y hacía planes para las dos semanas
que me restan estando en México, súbitamente caí en cuenta de que estoy a trece
días de partir, y entonces surgió en mi un choque de sensaciones, cuando la alegría
se mezcla con la nostalgia, y la felicidad con la tristeza, y el ánimo con el
miedo, y este afloramiento de sensaciones me llevó a un momento de reflexión,
en el que descubrí que he prácticamente logrado ya mi objetivo más grande, que
es sembrar la semilla del cambio, y que si bien es cierto que aún tengo muchos planes
y proyectos por delante, estoy tranquilo pues sé que si muriera en este momento
(cosa que NO deseo), podría morir feliz, pues he logrado, como ya dije, mi mayor
meta, he cumplido ya mi plan general de vida, y puedo disfrutar de esa
sensación de suma satisfacción.
Pues bien, como dije en un principio, esto es algo que no
podía esperar, tenía que expresarlo de alguna manera, y he aquí, y si tú has
llegado a este punto, te agradezco infinitamente por tu paciencia y dedicación,
y porque seguro si estás leyendo esto es porque eres una persona importante en
mi vida (ahora renvíalo a 5 personas y se te cumplirá un deseo a la media noche,
jajajaja, bueno no). Debo confesar que al momento de escribir todo esto, me
sentí como si me estuviese “desnudando”, como si estuviese liberando la parte
más interna de mi persona, y eso me hizo temer, temer sobre si es el momento correcto,
sobre el impacto que podía tener en los demás, o sobre el cambio que podía ocasionar
en la forma que los demás me perciben, me cuestionaba si era muy crudo, o muy
presuntuoso, tal vez muy drástico, si era algo que alguien quisiera saber de
mí, y he concluido que en realidad este escrito está hecho para mí, que le he
escrito a un espejo, a un lector en el que me veo yo, y que lo he hecho para no
olvidar lo que me mueve, que no es la fama, o el dinero, sino el deseo de dejar
este mundo un poco mejor.
Para cerrar, comparto un pensamiento fundamental en mi
vida, que resume lo que he plasmado en las líneas previas, y la razón REAL, por
la cual hoy día me considero una persona exitosa, este es:
“La definición de
éxito. Reír mucho; ganar respeto de personas inteligentes y el aprecio de los
niños; ganar la aprobación de críticos honestos y superar la traición de falsos
amigos; apreciar la belleza; encontrar lo mejor en el interior de los otros;
dar todo de uno mismo; dejar el mundo un poco mejor, ya sea por haber tenido un
niño sano, cultivar un huerto o haber redimido tu condición social; haber
jugado y reído con entusiasmo, y cantado con alegría; saber que como mínimo
alguien ha respirado más fácilmente porque tú has vivido–esto es haber tenido
éxito”
– Ralph Waldo
Emerson
Juanjo, gracias por compartir esta parte de la historia de tu vida. Me reafirma la sensación de sentirme privilegiado por haber tenido la oportunidad de coincidir contigo en el Tec. Estaré al pendiente de tus aventuras en esta experiencia. Te mando un abrazo con mucho cariño y mis mejores deseos.
ResponderEliminarLuisGe, muchas gracias a ti por tomarte el tiempo ahora para leer esto, y en su momento para ser mi maestro, ese sentimiento de privilegio es aún mayor de mi parte.
EliminarCuando pienso en cambiar al mundo, quisiera cuidar a todos los abuelitos del mundo, lograr purificar el agua del océano y nuestros ríos, limpiar las lágrimas de los niñitos, tantas cosas... Es difícil, nuestro planeta es enorme y hay limitantes, sin embargo, así como tú, he aprendido que mientras transmitamos esas ganas de ayudar aunque sea a una sola persona, ella puede ser la diferencia para construir un mundo mejor. ¿Y cómo inspirarla? Con acciones y nuestro ejemplo.
ResponderEliminarGracias por compartirlo Juanito y espero que así como compartimos tantas vivencias, compartamos el trabajo de cambiar este planeta que es nuestro querido hogar ^^